miércoles, 30 de diciembre de 2015

DE BALANCE



A estas alturas del año y a un día vista, tan solo, para que finalice este 2015 –que será recordado, seguramente, mucho más por lo malo que por lo bueno que haya podido traernos-; quién más quién menos, tendrá hecho ya su particular balance de cierre de ejercicio –al menos en borrador-. Y, acto seguido, colocado todo él, todo lo que este año le deparó, sobre una balanza, podrá comprobarse si al final hubo muchos más triunfos que fracasos o fue justo al revés.

Porque, sin duda, de todo habrá habido en estos 365 días que ya tocan a su fin; y a cada cual le habrá afectado de manera diferente, según su particular percepción de los acontecimientos o su personal interpretación de estos, contando claro está con las circunstancias en las que cada uno se mueve.

Así las cosas, hecho ya el correspondiente balance de la situación al último día de diciembre de este año viejo que ya se acaba, dejaremos el hueco libre para comenzar a recibir todo lo que este próximo 2016 –bisiesto, para más señas-, tenga a bien depararnos.

Toda una incógnita que se abre desde ya mismo ante cada uno de nosotros, sin poder determinarse todavía, bajo ningún concepto –y mucho menos habida cuenta de lo complicado que anda en estos momentos el panorama político a nuestro alrededor-, si el balance que hagamos al finalizar el mismo, pueda tener visos de inclinarse hacia una u otra parte de la balanza.

Claro que tenemos por delante todavía nada más y nada menos que 366 días para dejar nuestra huella, nuestra impronta en este mundo. Y días que, vividos uno a uno y con pasión y ganas, darán para mucho seguramente.

Así que, en buena medida, de nuestro empeño personal en la ejecución de nuestras tareas, y de nuestro apoyo en las de los demás y para con los demás, dependerá luego –salvando las lógicas circunstancias sobrevenidas y que son imposibles de prever-, el que el postrero balance de ese final de año venga marcado con un signo positivo o con un signo negativo.

Eso de manera general, claro; porque luego, con el devenir de los días, se entremezclan en medio toda una serie de circunstancias, adversidades y hasta calamidades, si se quiere, capaces de dar al traste con el mejor de los pronósticos jamás pensado.
 
Pero, como de entrar con buen pie en el nuevo año se trata, vayan desde aquí mis mejores deseos para este 2016: ¡Feliz Año Nuevo!.

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 30/12/2015)


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