miércoles, 18 de octubre de 2017

Viaje en el tiempo



...recordaron que por aquellos caminos que ahora recorrían, metidos en lo más profundo del lecho del pantano, en el pasado corrieron una y otra vez cuando niños...

 
 
Mientras este último fin de semana –puente del Pilar incluido-, hemos estado haciendo planes de asueto y vacación de todo tipo, eligiésemos el lugar de España que eligiésemos, porque en todos íbamos a encontrar un sol radiante y una temperatura de lo más espectacular, dejando en feo la realidad otoñal; habrá habido muchas personas que se habrán querido darse una vuelta por los entornos de nuestros pantanos, por ver si la escasez de agua de los mismos era de la magnitud de la que se viene hablando estos últimos tiempos aguas abajo de sus respectivas cuencas.
 

Y se han topado de golpe con una crudísima realidad, mucho más impactante al verla sobre el propio terreno, que les habrá llevado a exclamar, a buen seguro, que jamás vieron esos lugares en unas condiciones así.  Que siempre los recordaban como mares inmensos entre montañas, guardando unas reservas de agua tan voluminosas, que parecía imposible fuesen a terminarse de buenas a primeras.


Y hablando con las gentes de las poblaciones próximas a estos embalses, curtidas muchas de ellas en recuerdos y añoranzas de otros tiempos, y haciéndoles rememorar a los más viejos del lugar tiempos pasados, ninguno de ellos decía recordar una situación así... Y contemplando la aridez extrema del terreno, pisando incluso su tierra seca y resquebrajada por mil sitios, observando durante el paseo viejas ruinas del poblado que las aguas engulleron totalmente en su día; todos ellos: visitantes ocasionales y residentes de los pueblos a ras del pantano, coincidían en sus comentarios nada optimistas, si es que los cielos no se abren a condición y llega con abundancia la lluvia que tanto esperamos todos.
 

Y, porque el momento devino propicio, seguro que algunos de estos habitantes más viejos del lugar, recordaron a los visitantes ocasionales, que por aquellos caminos que ahora recorrían, metidos en lo más profundo del lecho del pantano ahora sin rastro de agua –en otro tiempo calles sin asfaltar del poblado- ellos, en el pasado, corrieron una y otra vez cuando niños, ocupados en juegos infantiles que todavía su mente rememora con claridad meridiana. 
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 18/10/2017)

miércoles, 11 de octubre de 2017

Tiempos más tranquilos


 
...lo que está pidiendo la ciudadanía a voz en grito son tiempos más tranquilos


Con estos tiempos tan extremadamente convulsos que corren en un determinado y concreto territorio de nuestro país desde hace algunos meses, agitando el panorama patrio como nunca antes se pensó pudiera ocurrir, anda la ciudadanía confundida y expectante a más no poder; con un ojo puesto en el quehacer ordinario y el otro dirigido o revirado hacia los noticieros nacionales, tratando de recabar las últimas noticias de la actualidad informativa del país, para así estar al cabo de la calle –nunca mejor dicho-, de lo que está pasando a su alrededor y poder luego opinar y debatir al respecto en sus círculos más cercanos; porque no se puede estar al margen.
 

Y claro, sin entender muy bien el por qué, en los tiempos que corren, la situación ha llegado a esos límites tan extremos y de tanto fanatismo como se ha visto en los últimos días.  Pero, como se suele decir –y aquí le viene que ni pintado-, de aquellos barros, vienen ahora estos lodos.


Y lo que te rondaré morena, porque el rumbo que tomen los acontecimientos está aún por definirse, temiéndonos los ciudadanos de a pie noticias de uno y otro signo que enturbiarán aún más la convivencia diaria y haciendo que el debate, estéril e innecesario en la mayoría de los casos, se instale en la sociedad, cuando posiblemente no tocaba, o al menos con esa virulencia con la que lo está haciendo.


Entretanto, y a otro nivel bien distinto –porque los humanos tenemos también un corazón mucho más intimista y personal-, la existencia diaria sigue su camino y va marcando su territorio con, por ejemplo, la llegada de nuevos seres a la vida, que de inmediato proporcionan alegría a las familias en cuyo seno tiene lugar el acontecimiento.  En tanto que también se va produciendo lo contrario, la pérdida de otros seres: familiares, amigos, compañeros, que dejan un hueco imborrable en nuestros corazones.  
 

Independientemente de esto último, que pudiera decirse que es ley de vida; en cuanto a lo otro, lo que está pidiendo la ciudadanía a voz en grito son tiempos más tranquilos para poder debatir y llegar a un entendimiento pleno entre todos los territorios de nuestro país.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 11/10/2017)
 
 

 

          

 

 

miércoles, 4 de octubre de 2017

De sequías extremas




Que ni los más viejos del lugar dicen recordar haberlos visto así de esta guisa...



Mientras esperamos de manera impaciente y llenos de preocupación la llegada de las lluvias, rogando encarecidamente a los cielos que las nubes se abran a condición y dejen caer agua en abundancia por doquier, para que se rieguen nuestros campos sedientos y casi casi agonizantes, y se abastezcan nuestros pantanos a base de bien, que se encuentran realmente bajo mínimos extremos –aparte de aquello de limpiar la atmósfera de contaminación-, el tiempo otoñal de estos días parece estar queriendo decirnos lo contrario.  Esto es, que de lluvias abundantes y generosas, de momento nada de nada. Ni un principio de ellas tan siquiera.  Ni un amago de las mismas parece vislumbrarse en el horizonte próximo de nuestra provincia, a decir de los meteorólogos.


Y así están nuestros campos de secos y resquebrajados por mil sitios los terrenos que les dan soporte, esperando la venida a estas tierras nuestras del agua que las reconforte y permita proseguir con las faenas agrícolas, que ya se están necesitando ejecutar.
 

Y así de escasos de agua se muestran también nuestros embalses del norte provincial, dejándonos al descubierto sus entrañas más profundas en plena superficie caminable a lo largo y a lo ancho de varios kilómetros a la redonda; en otro tiempo no muy lejano, cubierta totalmente de agua mirases por donde mirases, semejando verdaderos mares de interior y augurando unas reservas del líquido elemento disponibles para todo uso aguas abajo.
 

Que ni los más viejos del lugar dicen recordar haberlos visto así de esta guisa, tan mermados de agua y con los restos de las edificaciones de las poblaciones que inundaron sus aguas a flote y visitables a pie mismo de ruina. Sacando a relucir, incluso, algún que otro puente de piedra o iglesia de un cierto valor artístico derruidos por la acción del agua durante tantos años.

Eso sí, restos antiguos convertidos ahora en un cierto reclamo turístico sobrevenido, que los noticieros de televisión no cesan de citar en sus informativos de actualidad, con imágenes realmente impactantes del antes y el ahora de la mayoría de nuestros pantanos.  Pues la sequía extrema en la tónica general de nuestro país en estos momentos.
 

La necesidad es manifiesta a todas luces.  Así que habrá que impetrar, pues, con ahínco a los cielos para que la lluvia se nos muestre propicia con carácter urgente.
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 04/10/2017)
 
 

 

 

 

 

jueves, 28 de septiembre de 2017

Últimos días de septiembre

 
 
 
...algo que nos toca muy de cerca por estos lares, cual es la soledad práctica y real en la que se quedan la mayoría de nuestros pueblos
 
Ahora que al mes de septiembre apenas si le quedará –así se supone-, el hálito justo para encarar sus últimos días de una forma ordenada e íntegra –igual que pasaron sus días anteriores-, luego del vigor descargado a grandes dosis en fiestas mil a todo lo largo y ancho de la geografía provincial, bien puede ser éste el momento de sentarse a reflexionar, retomando viejos temas de nuestra realidad más inmediata, y tratar de sacar conclusiones lo más positivas y prácticas posibles.  O, si son negativas, poner los medios para solucionarlas.
 
Y no, precisamente, aunque también, sobre el llamado “asunto” o  "tema” catalán de estos días (¡cómo no!, encontrándonos en las fechas en las que nos encontramos y estando las cosas como están de feas...).   Sino de, por ejemplo, algo que nos toca muy de cerca por estos lares, cual es la soledad práctica y real en la que se quedan la mayoría de nuestros pueblos dispersos por la geografía provincial, tras abandonar estos días sus domicilios los últimos moradores que por ellos anduvieron este pasado verano; proporcionándoles de esta guisa unas dosis extras de vida, tan diezmados de población como están en los últimos tiempos.
 
Y que ahora, tras su partida hacia otros rumbos, volverán a quedarse bajo mínimos, en un casi total silencio y quietud extrema, otrora pletóricos de vida y actividad.  Pasando en esas circunstancias un día tras otro, hasta que otra festividad local o comarcal, o la combinación de varios días con alguna celebración de por medio en un determinado mes del calendario, propicie que el personal se líe la manta a la cabeza, coja carretera hacia adelante –que diría algún castizo-, para tomar el camino de regreso a ellos por unos días; pero sólo por y durante esos días... Y así, vuelta a empezar la sucesión de idas y venidas de corta estancia.
 
Tratando de minimizar en lo posible estas circunstancias de nuestra despoblación rural, uniendo servicios dispersos, diseñando nuevas demarcaciones territoriales y comarcales, nuestra Comunidad Autónoma tiene pendiente de aprobación en Las Cortes un proyecto de ley sobre el nuevo modelo de Ordenación Territorial de Castilla y León. Y eso, tiene pendiente, porque ahí andan nuestros políticos sin ponerse mínimamente de acuerdo para sacarlo adelante.  Que no se pierda el trabajo de campo ya realizado.    
 
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 27/09/2017)
 
   
  


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Un poco de todo




...abrigaremos de momento la esperanza de un otoño suave y delicioso que nos cobije durante los próximos días. 
 

Pasado con creces el ecuador del mes de septiembre, con el grueso de la ciudadanía incorporada ya a sus quehaceres habituales tras el breve parón de las vacaciones y las fiestas de aquí y de allá, el calendario escolar en pleno desarrollo –a falta solamente de alguna que otra incorporación en alguna etapa superior-, va tomando cuerpo -por así decirlo- el conjunto de la actividad laboral ordinaria de la ciudad y la provincia –movimiento de estudiantes calle arriba calle abajo, incluido-, pasado que ha también el verano y las últimas jornadas fuertes de fiesta que este mes acoge a lo largo y ancho de la geografía provincial.

Pues bien, así las cosas, y con el otoño sobrevolando ya sobre nuestras cabezas  –a falta tan sólo de un par de días para su llegada real, la efectiva ya la notaremos durante su transcurso-, que traerá consigo de manera general, entre otras cosas, un claro bajón de las temperaturas y un progresivo acortamiento de las horas de luz de los días, nos veremos abocados a adaptarnos a una nueva realidad que, por muchos motivos, nos va a hacer girar unos cuantos grados el rumbo de nuestro modo de vida durante bastantes meses, demasiados sin lugar a dudas, según el sentir del común de la ciudadanía.

Y es que vamos a tener que comenzar por ir cambiando poco a poco nuestra indumentaria y vestimenta de los últimos meses, para adaptarlas de forma progresiva a las temperaturas reales que se nos irán presentando más pronto que tarde; salvo que la estación otoñal nos depare alguna agradable sorpresa extendida en el tiempo y que nos haga posponer los pronósticos hasta más allá de los cálculos habituales.  Lo cual, está por verse, claro; aunque no estaría de más que lo hiciese.

Y cambiará también, de alguna manera, nuestro estilo de vida, para adaptarnos a las nuevas circunstancias, sobre todo climatológicas, que irán llegando; haciendo que, por ejemplo, vivamos menos tiempo en la calle y más hacia adentro de nuestras casas y de nosotros mismos.  Lo que hará, muy probablemente, que nuestro carácter devenga un tanto más apático y retraído.  Abundando quizás en la melancolía de unos días cargados de monotonía y rutina inmisericorde en el devenir de sus horas.

Pero aun así, abrigaremos de momento la esperanza de un otoño suave y delicioso que nos cobije durante los próximos días. 
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 20/09/2017)
 
 

 

 

 

 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Últimos días de fiesta



...por estas fechas se celebran unas cuantas romerías marianas en diferentes puntos de la geografía provincial


Ahora que todavía es tiempo de verano, aunque bien es cierto que éste ande proyectando ya los últimos coletazos, pues los días se van acortando y las temperaturas no son ni por asomo lo que fueran en los dos meses pasados donde, además, en el orden de las prioridades, todo parecía ser una fiesta continua, un continuo deambular de playa en playa, de chiringuito en chiringuito, de sarao en sarao; todo un insistente y constante “ji ji, ja ja” en definitiva (bueno, menos cuando el terrorismo yihadista atacó salvajemente a mediados de agosto la ciudad de Barcelona e hizo temblar al país dejándolo en medio de una tristeza inconsolable), habrá que aprovechar, pues, estos días de todavía una cierta bonanza del tiempo y salir por ahí fuera; que ya vendrán sin quererlo los tiempos fríos y de recogimiento en casa.
 

Y es que, además, todavía le quedan días de fiesta a la provincia, habida cuenta de que por estas fechas se celebran unas cuantas romerías marianas en diferentes puntos de la geografía provincial; cada una de ellas con sus particulares tradiciones hondamente enraizadas en las gentes de esos lugares, que acuden cada año en gran número, se encuentren donde se encuentren, a honrar a su Patrona y protectora especial.
 

Así es que, con estas populares y sentidas romerías repartidas por diferentes lugares de la provincia estos días, y las no menos notorias y apreciadas fiestas de la vendimia de varios municipios y comarcas de nuestro territorio provincial, cada año más en boga, que ya se vislumbran y que mueven una importante cantidad de gente hacia nuestros núcleos rurales, podría decirse que “cerramos” por algún tiempo la mayoría de nuestros pueblos –casi a cal y canto en muchos de ellos-, hasta la próxima convocatoria festiva.
 

Y así se quedarán en breve, cerrados prácticamente, bajo mínimos, habitados por un número reducido de personas –las de mayor edad-, que muchos de los días puede que, al revolver una esquina, escuchen todavía el eco y el murmullo de voces y risas de grupos de gentes que anduvieron por allí no hace mucho, cuando el sol calentaba de lo lindo, en el campo se recogía la última cosecha y, al caer la noche, se formaba la acostumbrada tertulia en la plaza del pueblo en torno a la terraza del bar, una cerveza bien fría y un montón de recuerdos que salían disparados desde el interior de cada contertulio.  Y al día siguiente, más de lo mismo, porque era verano. 
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 13/09/2017)
 
     

 

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Saldaña, la Virgen del Valle



... la fecha clave era el día de la Romería de la “Virgen del Valle”, el 8 de septiembre.


Una vez que daba inicio el mes de septiembre, con las arduas y trabajosas tareas de la recolección de los frutos del campo ya prácticamente ultimadas –a expensas sólo de algún trabajo menor- y con el grano en la panera, los habitantes de Velillas del Duque de aquellos años 60-70, teníamos una fecha bien marcada en nuestra mente: las fiestas de la “Virgen del Valle” en la cercana localidad de Saldaña, a tan sólo seis kilómetros de distancia y que se corresponde con la “capital” de la Comarca.
 

Pero sobre todo, la fecha clave era el día de la Romería de la “Virgen del Valle”, el 8 de septiembre, que aparecía marcado en nuestra mente como meta final del verano, desde que éste se iniciaba con los campos ya granados y esperando el momento de la pronta recolección.  Y ello porque, entre otras cosas, la llegada de esta última fecha significaría que las faenas agrícolas habrían tocado a su fin luego de unos duros meses de julio y agosto y, además, para esos días, con el producto del esfuerzo: el trigo, la cebada o la avena en el granero a buen recaudo, y sin miedo a intempestivas tormentas que arruinasen parte de la cosecha.
 

Así que llegada esa fecha del calendario, los vecinos de Velillas madrugábamos, y bien pronto nos poníamos todos nuestras mejores galas y nos dirigíamos, al igual que los de otros muchos pueblos más de la Comarca, hasta el Santuario de la Virgen del Valle para pasar el día de fiesta en olor de multitudes y con fe y devoción hacia nuestra Patrona.
 

La mañana transcurría veloz con la procesión y los cantos a la Virgen, el encuentro gratificante con familiares y conocidos y la posterior comida familiar en la campa hasta bien avanzada la tarde.
 

Luego, era el momento de acercarse hasta las atracciones de feria en la plaza de la localidad, observando las novedades habidas. Y claro, dependiendo de cómo hubiese sido la cosecha en cuanto a las cantidades recogidas, así sería el gasto en la feria.
 

Los más pequeños, que esperábamos con ansias esta oportunidad, lo que más nos atraía eran sin duda los coches de choque.  Y subir una y otra vez a ellos, era nuestra mayor pretensión en aquellos momentos. 

 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 06/09/2017)